Para mi mayor tesoro

Querido abuelo:

No soy consciente de cuántas veces a lo largo de tres años he intentado escribir mis sentimientos en hojas en blanco. Podría decir que lo he hecho por varias razones, y una de ellas sería que es porque me relaja, escribiendo soy capaz de decir lo que muchas veces no me atrevo a expresar en voz alta. Y sería algo cierto, pero hay algo de mayor profundidad detrás de todas las cartas escritas en ese tiempo. Cartas con destino a ninguna parte, o tal vez no, ahí es a donde quiero llegar. Sé que hay gente que no lo entenderá o pensará que estoy loca, pero me da igual. La verdad es que las he escrito todas y cada una de ellas con la ilusión de pensar que de una manera u otra te llegan, que puedes leerlas o llegarás a hacerlo algún día. Y sí, puede que sea una tontería, pero tengo esa pequeña esperanza. La misma que me empuja a seguir adelante, a luchar por ti, para que estés orgulloso de mi.

Porque no importa el tiempo que pase, sé que siempre notaré un vacío en mi interior. Y estas fechas tan señaladas no hacen más que intensificarlo, te encantaba la Navidad y es algo que me traspasaste sin darte cuenta. Así que si ya me es imposible no echarte de menos siempre, en esta época es todavía peor el dolor que siento por dentro. Mantengo el espíritu navideño, tengo ilusión, veo la vida con otros ojos… pero me faltas en la mesa, me faltan el calor y la vitalidad que desprendías.

Se suele decir que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde. Es totalmente cierto, yo sabía que te quería y que eras el mejor abuelo del mundo. Sin embargo, creo que no demostré lo suficiente cuánto te quería y lo importante que era para mi pasar tiempo contigo. Daría todo el dinero del mundo con tal de poder estar un mísero segundo a tu lado. O me pegaría el resto de mi vida intentando construir una máquina del tiempo, si supiera que podría volver a estar contigo y hacer las cosas de una manera diferente. Porque abuelo, no sabes lo mucho que me arrepiento de no haber demostrado las cosas en su momento. Todo lo que haya dicho desde aquel 6 de marzo, de poco sirve, pues no estabas presente para escucharme y contestarme.

Vivo con la esperanza de que volveré a estar contigo, en otra vida o en otro mundo, pero sé que pasara. Me niego a pensar lo contrario, me niego a que todo sea tan injusto, a que no puedas estar conmigo en momentos importantes, a que no pueda hablar nunca más contigo. Si de algo estoy segura es de que no hay, ni habrá nunca nada, ni nadie, con el poder suficiente para separar ese gran vínculo que creamos. Así que no me cansaré de escribir cartas sin dirección alguna, de decirte lo mucho que te quiero, lo mucho que te echo de menos y de tenerte presente todos los días de mi vida.

Siempre has sido alguien especial, brillabas con luz propia incluso en tus peores momentos. Tenías miles de defectos, pero he de decirte un secreto, todas las personas del planeta los tienen. Eras tozudo como tú solo, sin embargo, eso te hacía ser quien eras. La vida no podría haberme hecho mejor regalo que el que me concedió, el de ser tu nieta. Estoy muy orgullosa de serlo y no lo cambiaría por nada.

Aunque vayan a ser otras Navidades que no pase a tu lado, solo espero que estés feliz donde quiera que te encuentres, que sepas todo lo que pienso y que llegues a estar orgulloso de quién soy. Por último, agradecerte tu amor infinito e incondicional, tus sabios consejos y cada uno de los maravillosos momentos vividos.

Firmado, tu nieta, que nunca te olvida.

Te quiero.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: